Piso 3A


Cleme siempre me pregunta que ¿cuando alquilaré el piso?, me dice que ya pasó mucho tiempo, que debo dejar de postergar las cosas. Ayer fui a limpiar, y la cocina es el lugar que más se llena de polvo, aunque últimamente no hay mucho que desempolvar. Desde que comencé a trabajar en casa tengo más tiempo para ir al Piso de abajo y es que la mitad de mi tiempo lo dedico a mantenerlo bien, aunque nadie esté ahí realmente.  

Cleme me pregunto si lo extraño, “no” le dije y era verdad, cuando arregló su casa siento  como que aún está con nosotras, bueno, conmigo. Él siempre guardaba las cucharas a la  derecha del porta-cubiertos, yo siembre las cambiaba de lado a la izquierda; ahora solo las  imagino cambiadas y las dejo a la derecha. Recuerdo que se enojaba cuando le re-ordenaba la casa, él era de esas personas que nunca mueven nada, incluso un cuadro chueco debía mantenerse así, sí él lo había puesto de esa manera. Su cara se ponía muy roja cuando descubría que había movido algo, o peor aún, si me había deshecho de sus cosas. Imagino  que debe estar satisfecho ahora, todo está en el orden que a él le gustaba. 

Cleme me dijo ayer que había encontrado un lugar para donar todo lo del apartamento del  piso tres, yo le dije que no, que quizá otro día. Siempre me insiste con que deberíamos  deshacernos de todas las cosas y alquilar o vender el Piso. Yo no estoy segura, no  podría separarlo todo, sería como desmembrarlo, consumirlo en el fuego y lanzarlo al viento. Si lo hiciera no podría cambiar sus sábanas cada lunes o correr las cortinas en las mañanas para evitar que sus sillones se destiñan por el sol. Nadie tendería sus manteles de crochet en su mesa, y nadie le daría cuerda a sus viejos relojes de colección. Ese lugar debe permanecer junto, es su esencia, el adiós que no pudo darme cuando traspasó por última vez  la puerta de ingreso de su casa, su último aliento. 

Cleme me ha dicho que no puede seguir viviendo así, que es más de un año, que me extraña y ya no quiere extrañarme compartiendo la misma cama. Intente calmarla con un té y mis  manos en la suyas, revolviendo con una cucharilla mis palabras. Me pidió que nos mudemos, nos vayamos a cualquier lado y que el piso de la planta tres lo vendamos… Quizá tenga razón, quizá otro día, quizá más tarde. No supe responderle, pero sé que no puedo seguir postergando esto.  

Cleme se ha puesto a revisar un montón de páginas de casas. Está entusiasmada y no ve la  hora de que nos mudemos. No estoy segura cuando acepte dejar el edificio, yo sólo le dije  que podíamos ver otros lugares si eso la hacía sentir tranquila. Intento bajar tres pisos cada mañana a escondidas mientras Cleme va a mirar lugares. No es que me lo haya prohibido, pero detesto ver la frustración en sus ojos cuando intuye a donde me dirijo; cuando estoy  abajo acariciando los adornos con paños cuidadosamente… cuando hago esto, una parte de mí cree que es una despedida, otra me dice que “no”, que nunca dijimos que nos desharíamos del piso de mi padre… no podría, no ahora.  

Clementina ha llevado esta mañana a personas a ver los pisos. Los dos, ¡¿Qué estaba pensando para no consultarme?! ¡Saque a toda esa gente de ahí para que no vuelva nunca!… ¡Me movieron los adornos y los cuadros, me mancharon el piso y volcaron algunos de los  retratos! ¡No quiero a otra gente en esta casa, no quiero a Clementina desnudando mis puertas  cerradas!… No sé qué le dije a ella, no recuerdo, pero se fue molesta, dolida…  

Ayer hablamos con Cleme por la noche, llegamos a un acuerdo. Los siguientes días  tomaremos una decisión… No sé cómo sentirme al respecto.  

El piso está vacío y hemos cerrado la puerta juntas para no volverla a abrir. Cleme  me abraza y me ha dicho que de ahora en adelante solo la llame Clementina. Hemos bajado por las gradas y yo me he quedado en el piso tres, ella ha bajado aún más, y no estoy segura si ir por ella. Clementina siempre me ha dicho que postergo las cosas, y sigo esperando a ver si me decido a ir tras ella.  

En un momento, quizá más tarde, quizá otro día… 


Di López Koehnke


Comentarios

Entradas populares