Lucidez intermitente

 



11:11 El cuarto está rojo por las cortinas cerradas

Me han despertado dolores punzantes en el vientre, retorcijones. Ayer no comí nada y me la pasé oscilando de un lado a otro de la cama; ya van varios días en el mismo ondular. Me pierdo entre sueños y apenas logro forzar a mi cuerpo para que se levante por una taza de café de mala calidad. No recuerdo bien cuándo inicié este ciclo y a veces no sé si el mundo onírico se confunde con recuerdos…

18:07 Aún hay sol tras las cortinas

Casi pierdo mi bolígrafo del sobresalto al despertar; no sé si con mis fuerzas podría haberlo recuperado. En el sueño, mi piel se levantaba, como si miles de lanceros la punzaran desde adentro. Luego, mi ombligo se desenredaba y de él brotaba una cabeza con cabellos húmedos y sedosos… El dolor era enorme y extrañamente placentero cuando la mitad de su torso estaba fuera y se acercaba a besarme. Entonces apretaba de mi cuello y me retorcía hasta que me liberaba del sueño. “Conozco su rostro”, era el único pensamiento que me quedaba, pero no visualizo aquel rostro, no recuerdo quién era…

02:24 El hambre…

Debo levantarme, pero solo puedo garabatear estas hojas… Debo haber estado casi una hora obligándome a tomar mi cuaderno… Antes de despertar, avanzaba por un pasillo viejo, con olor a madera. Una mano me guiaba hasta que llegamos a un cuarto. Estaba repleto de cuadros con siluetas, cada una diferente, cada una atrapada en su forma. Yo me quedaba viendo una tras otra; eran cientos. Luego, alguien me abrazaba por la cintura y me decía al oído: “Es mi colección”. Giraba y era una sombra que desaparecía, y con ella se diluía el sueño…

04:13 La manzana

Acabo de volver de la cocina… Me descubrí tumbado en la mesa. Hace unas horas logré llegar allí y las únicas frutas que habían sobrevivido eran dos manzanas verdes. Comí una y me traje otra. No recuerdo bien qué soñé en ese intervalo… Detesto cuando los sueños desaparecen tan rápido…

07:00 Llueve… ¿Realmente es esta hora?

Mis muñecas estaban atadas, mis tobillos también, y cuerdas simétricamente dispuestas eran la única prenda en mi cuerpo… Me miraba y escondía su rostro tras un antifaz. “¿Qué quieres perder?”, me dijo, y sonreía de manera juguetona. Había mucho de real en ese sueño, y solo pude verlo cuando se levantó el antifaz… Era el mismo rostro que brotó de mi ombligo en el otro sueño, pero pude distinguirlo esta vez. Conocía esa mirada, tengo la completa seguridad de que la conocía.

11:11 Un azul apagado traspasa las cortinas

Ignoro si es la oscuridad o si ya estoy comenzando a desvariar, pero la poca luz que me llega traspasa mi cuerpo… es como si mi cuerpo no detuviera su paso... Desperté queriendo jugar a hacer formas; justamente sobre eso había soñado, o recordado en el mundo onírico. Estábamos en un bar, café o algo por el estilo. Había velas y bebíamos un batido de manzana. Jugaba a proyectar figuras y yo le seguía; me rozaba en las sombras, luego me punzaba. Era su forma de llamarme. Bailamos juntos por un rato en ese mundo proyectado, luego me tomó de la mano y me llevó a algún lado…

18:07 Sigue lloviendo

Mis muñecas estaban atadas, mis tobillos otra vez, y jugaba con las sombras a punzarme. Luego, la silueta de su mano tiraba de mi sombra y el cansancio tomaba su lugar. Su ser proyectado se tragaba al mío, y el mundo se hacía borroso. Ya no sé qué mundo es real, este registro me mantiene activo…

11:11 ¿Cuántos días van?

Mi piel se hace transparente y me cuesta más mantener el pulso. Oscilo entre mi cuerpo atado en el sueño y el cansancio despierto…

11:11…

Soñé con un cuadro, con una silueta mía. No quiero dormir, no otra vez…


Di López Koehnke


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